No contribuimos a la montaña de desperdicios

Un cambio de tuberías tradicional implica grandes obras en la casa. Pero todo lo que se arranca hay que recogerlo, clasificarlo y llevárselo. Este es un proceso muy caro y lleva mucho tiempo. Se calcula que cada apartamento al que se le cambian las tuberías genera 1,4 toneladas de desperdicios. No son cualquier clase de desperdicios: por ejemplo puede haber asbestos en el material de fijación del azulejo y plomo en los viejos empalmes de las tuberías. Estos peligrosos compuestos no hacen daño mientras se queden donde están. Pero cuando se rompen las paredes y suelos, se liberan, y primero se esparcen por la casa y luego tal vez en el vertedero, donde hay riesgo de que empiecen a filtrarse a la naturaleza.

Multiplique 1,4 toneladas de desperdicios por todos los apartamentos cuyas tuberías necesitan una renovación, así se dará usted cuenta de las inmensas cantidades de desperdicios que se producirán, si se hace de la forma tradicional. Con la técnica de Proline construimos sin tener que derribar. Las tuberías viejas se reciclan puesto que se utilizan como moldes para las nuevas. El material que utilizamos en el método Proline® es poliéster sin estireno, que es reciclable. Tanto nuestras técnicas como materiales contribuyen también a crear un buen entorno laboral. No hacen ruido, no generan polvo, y además nuestra técnica produce menos lesiones de desgaste porque no se precisa maquinaria pesada. 

El método Proline® muestra que es posible combinar una efectividad económica con pensar en el medio ambiente y crear soluciones más competitivas que las tradicionales.
”Claro que queremos una técnica que sea buena tanto para el bolsillo como para la salud y el medio ambiente. No suele suceder que vayan juntas.”